Consiste en colocar una capa fina de plástico, junto a otro material, para mejorar las propiedades de ambos. A diferencia de los reforzados, aquí las capas de ambos materiales están solapadas o unidas, pero no mezcladas.
Algunas de las aplicaciones más importantes son:
Plástico/vidrio. Por todos es conocida la fragilidad del vidrio, sobre todo de pequeño espesor, frente a choques y presiones. Para mejorarlo, se puede recubrir de plástico, por ejemplo polietileno, que lo protege de choques y además puede servir como aislante térmico para bebidas frías o calientes. Un ejemplo de esto ha sido la invención de la botella Plastishield, patentada por la firma americana Owens Illinois.
También se emplea en la fabricación de vidrios de seguridad o antirrobo.
Plástico/metal. En el mercado existen muchos productos metálicos que van recubiertos por una fina capa de plástico con objeto de mejorar alguna propiedad; cabe citar, por ejemplo, las latas de conserva en la que la hojalata que constituye el recipiente va recubierta de una fina capa de resina de epoxido o resina fenólica, con objeto de evitar que se oxide y entren en contacto con los alimentos.
Otra aplicación es la fabricación de vehículos híbridos, con carrocería de plástico/metal, por la casa Ford y laboratorios de General Motors, en que la chapa, que aporta tenacidad, va recubierta por ambos lados de plástico (epoxido)
También están plástico/papel o cartón, plástico/tejidos y plástico/plástico.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario